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febrero 25 de 2026
ANDI Seccional Norte de Santander rechaza actos de violencia contra el sector empresarial

25 de febrero, Cúcuta.

La ANDI Seccional Norte de Santander manifiesta su profunda preocupación y rechazo frente al deterioro de las condiciones de seguridad en el departamento y su impacto directo en el funcionamiento y la estabilidad de las empresas que operan en la región.

En las últimas semanas se han registrado hechos de especial gravedad que evidencian una situación que trasciende lo coyuntural y comienza a comprometer la permanencia de operaciones empresariales estratégicas. Entre ellos se encuentra la suspensión de algunas operaciones de Ecopetrol en el Catatumbo por razones de orden público; el cierre de la operación de la empresa de gas domiciliario en el municipio de Tibú debido a amenazas de grupos armados; las dificultades que enfrentan las empresas comercializadoras de GLP para entregar gas en municipios del oriente del departamento; y las pérdidas extendidas de energía por conexiones ilegales y afectaciones a la infraestructura que impactan la operación de CENS EPM en el Catatumbo.

Estos hechos no solo afectan la prestación de servicios esenciales y la operación industrial, sino que generan un entorno de incertidumbre que impacta decisiones de inversión, contratación y expansión empresarial. Cuando las condiciones mínimas de seguridad no están garantizadas, las empresas se ven obligadas a reducir operaciones, suspender actividades o evaluar su permanencia en el territorio.

A estos hechos se suma, como último y especialmente preocupante evento, el cierre de la operación de bloque Carbonera, cerro gordo 1, 2 y 5 en Sardinata, debido al escalamiento de hechos violentos en la región del Catatumbo y en los corredores viales de la operación, incluyendo bloqueos, restricciones a la movilidad y riesgos para el personal operativo. Esta decisión evidencia el nivel de afectación que la situación de seguridad está generando sobre el sector energético y sobre la estabilidad empresarial en el departamento.

El cierre de operaciones no impacta únicamente a las empresas directamente involucradas. Se ponen en riesgo las distintas compañías que hacen parte de su cadena de valor, tanto industriales como comerciales, así como los proveedores, transportadores, contratistas y los puestos de trabajo formales que dependen de estas organizaciones. El efecto es sistémico y golpea el tejido productivo regional.

Esta realidad va en contravía de los esfuerzos que Norte de Santander ha realizado durante los últimos años para atraer inversión, fortalecer su aparato productivo y consolidar condiciones de competitividad. El departamento no puede avanzar en una agenda de crecimiento y generación de empleo si se deterioran las condiciones básicas de seguridad.

La ANDI Seccional Norte de Santander hace un llamado firme y urgente al Gobierno Nacional y a las autoridades competentes para que adopten medidas efectivas que garanticen el control del territorio, la protección de la infraestructura estratégica y las condiciones necesarias para que las empresas puedan desarrollar sus operaciones de manera segura y continua.