La educación superior en Colombia atraviesa un momento que invita a la reflexión colectiva y a la construcción de soluciones compartidas. Los retos que enfrentan las instituciones universitarias de carácter financiero, institucional y social deben ser comprendidos como desafíos del sistema en su conjunto, que requieren diálogo, corresponsabilidad y una visión de largo plazo.
Colombia cuenta con un sistema de educación superior de naturaleza mixta, en el que instituciones públicas y privadas han contribuido de manera complementaria a la formación de talento humano, a la generación de conocimiento a la creación artística y al desarrollo del país. Este modelo ha permitido ampliar oportunidades educativas, fortalecer la investigación y aportar al progreso social y económico, y debe conservarse como tal.
La educación superior constituye un bien público fundamental y no puede reducirse a un escenario de debate ideológico. Su aporte no se limita a la formación profesional y técnica; también incluye la promoción de la movilidad social, el fortalecimiento de la democracia, la generación de conocimiento para la toma de decisiones públicas y privadas, y la búsqueda de soluciones a los grandes desafíos nacionales.
En este contexto, resulta necesario reconocer que las instituciones de educación superior enfrentan importantes retos de sostenibilidad que deben ser abordados mediante políticas públicas orientadas a fortalecer el sistema en su conjunto.
Por una parte, las instituciones privadas se enfrentan a cargas tributarias como el impuesto al patrimonio que va en contra del régimen tributaria aplicable a las Instituciones de Educación Superior y afecta su sostenibilidad financiera y a la reducción sustancial de nuevos créditos educativos otorgados por el ICETEX, que restringen seriamente la posibilidad de atender compromisos de becas y asignar recursos para fortalecer la calidad de la educación y la investigación. Adicional a lo anterior, es altamente preocupante la desfinanciación de la ciencia, la tecnología y la innovación, con mínimos históricos del PIB destinados en el presupuesto nacional a esta área y problemas sustantivos de ejecución en el Sistema General de Regalías.
De igual modo, las instituciones públicas de educación superior requieren acompañamiento y fortalecimiento institucional, así como garantías para preservar su autonomía y estabilidad. Las universidades en el país, como entidades sin ánimo de lucro, requieren condiciones que aseguren su desarrollo y fortalecimiento institucional; necesitan un entorno que les permita seguir cumpliendo su misión académica y social, particularmente en lo relacionado con la calidad educativa, la investigación y la ampliación de oportunidades para los estudiantes.
El fortalecimiento del sistema de educación superior debe tener como centro a los estudiantes y a las nuevas generaciones. Garantizar oportunidades de acceso, permanencia y formación de calidad es una responsabilidad compartida que compromete al Estado, a las instituciones educativas públicas y privadas, al sector productivo y a la sociedad.
Las universidades colombianas, desde su autonomía y responsabilidad social, están llamadas a contribuir activamente a la comprensión y solución de los desafíos del país, incluyendo la reducción de las desigualdades, el desarrollo regional, la innovación productiva, la sostenibilidad ambiental y la construcción de una sociedad más justa e incluyente.
Resaltamos la importancia del sistema mixto educativo que tiene Colombia. Debemos concebir la educación superior como un sistema articulado en el que lo público y lo privado se complementan, pues la mayor consecuencia de esta coyuntura recae sobre los jóvenes. Cuando se restringen oportunidades, se interrumpen procesos académicos o se deterioran las condiciones institucionales, quienes pierden son tanto las generaciones actuales como las generaciones futuras.
Colombia tiene una responsabilidad con ellas: garantizar oportunidades de acceso, permanencia y formación en un sistema de educación superior sólido, sostenible, pertinente y de alta calidad.
En este propósito, el diálogo entre la academia, el Estado y el sector productivo resulta fundamental. Desde la ANDI se promueven espacios de encuentro y reflexión sobre el futuro de la educación superior y su relación con el desarrollo productivo del país, contribuyendo a fortalecer los vínculos entre universidad, empresa y sociedad.
Fortalecer estos espacios de diálogo y construcción conjunta es esencial para avanzar hacia consensos que permitan preservar la autonomía universitaria, asegurar la sostenibilidad del sistema y consolidar la educación superior como uno de los pilares del desarrollo económico, social y democrático de Colombia.