La Seccional Cauca–Nariño de la ANDI realizó su 23.ª Asamblea Anual de Afiliados, en la que se presentaron los avances y las metas planteadas por la Asociación para ambas regiones, con el objetivo de seguir aportando, desde el sector productivo, al crecimiento económico de estos territorios. Al encuentro asistieron el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master; el presidente de la Junta Directiva de la Seccional, Hernando Alonso Ardila Ramos; y la gerente de la Seccional, Yolanda Lucía Garcés Mazorra.
La gerente de la Seccional exaltó el valor del empresariado y el trabajo que se desarrolla desde el sector productivo como motor de crecimiento y desarrollo regional. “La ANDI está profundamente comprometida con estas regiones y nuestro principal propósito es seguir contribuyendo a su desarrollo y crecimiento, manteniendo la capacidad de afrontar los retos que implica operar en estos territorios”, afirmó Yolanda Lucía Garcés Mazorra.
Además, resaltó el papel del empresariado en la competitividad regional y en la generación de oportunidades de empleo formal. “Detrás de cada empresa que trabaja en la región hay miles de familias que encuentran oportunidades y territorios que mantienen la esperanza. La resiliencia empresarial es la capacidad de seguir avanzando en medio de la incertidumbre”, señaló Yolanda Lucía Garcés.
Por su parte, el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, señaló que esta es una región que ha sido impactada en múltiples ocasiones en materia de seguridad. “Durante los últimos años, el Cauca ha enfrentado una situación muy compleja en materia de orden público. Colombia debe hacer un mea culpa sobre el olvido al que ha sido sometida esta región. Desde el punto de vista empresarial y productivo, operar en estas condiciones representa un gran desafío”, afirmó.
En materia económica, el dirigente gremial se refirió a los efectos que han tenido las medidas arancelarias sobre la actividad empresarial, especialmente en las zonas de frontera. Explicó que esta situación ha representado uno de los principales retos para el sector productivo, con impactos que no solo afectan a las empresas, sino también al empleo y al bienestar de miles de familias que dependen de estas actividades económicas.
En este contexto, destacó los esfuerzos adelantados por la ANDI y la Comunidad Andina (CAN) para abordar las decisiones adoptadas por Ecuador y Colombia en materia arancelaria y mitigar sus efectos sobre la competitividad regional.
“Es difícil administrar y operar en medio de una realidad tan volátil. No se trata únicamente de un problema empresarial; también es un desafío para el empleo, porque buena parte de estos productos representan oportunidades laborales para la población de la región”, afirmó.
El presidente de la ANDI, además agregó la ventaja que tiene una zona fronteriza y el potencial para la competitividad. “Nuestra gran aspiración es consolidar condiciones que permitan una operación estable para las empresas, de manera que puedan crecer, generar más oportunidades y atraer nuevas inversiones para la región. Además, debemos aprovechar el potencial de ser una zona de frontera, pues en muchas partes del mundo estos territorios son espacios de generación de valor agregado y desarrollo. Ese es un activo que debemos convertir en una ventaja competitiva para nosotros”, señaló.
Finalmente, el presidente de la ANDI cerró su intervención con un llamado a mantener la confianza en el país y a seguir trabajando por el desarrollo de las regiones. “Tenemos que seguir trabajando por Colombia porque las oportunidades están aquí. El empresariado continuará cumpliendo su función social y reafirmando su compromiso con el desarrollo y el bienestar del país”, concluyó.