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agosto 11 de 2022
Agua, neutralidad y naturaleza positiva: apuestas transformadoras para la agenda empresarial en Colombia

¡La inacción no es una opción!

Según el reciente informe del Foro Económico Mundial de 2022 (WEF por sus siglas en inglés), diez de los riesgos globales con mayor probabilidad e impacto en la próxima década son ambientales y sociales, y entre ellos, tres de los más apremiantes se relacionan con la crisis climática y la pérdida de la biodiversidad. Se trata, además, de un conjunto de riesgos interconectados y sistémicos, que revelan un mensaje poderoso frente a cómo encontrar soluciones que atiendan desafíos sociales y climáticos, al tiempo que se restauren e incrementen los beneficios que ofrece la naturaleza.

Este escenario destaca la necesidad empresarial de avanzar en una agenda de transiciones hacia la sostenibilidad tomando como ejes el agua y el capital natural. Al respecto, las empresas vienen reconociendo sus riesgos hídricos, así como midiendo y gestionando su huella de agua, representada en el uso e impacto que tienen sobre este recurso. Algunas, incluso, ya están sentando las bases para la agua neutralidad, equilibrando sus cuentas de uso de agua, promoviendo una economía circular, integrando tecnologías y articulando esquemas de gobernanza y compensación en ecosistemas estratégicos.

Paralelamente, avanza el concepto de naturaleza positiva en los negocios, que parte de considerar el vínculo profundo que tienen las empresas y la sociedad con el capital natural y los servicios de los ecosistemas (44 billones de dólares, 50 % del PIB mundial, según el WEF en 2021). Esta necesidad ha movilizado en la agenda internacional y nacional un llamado a las empresas para que se conviertan en agentes de cambio conscientes y contribuyan así a revertir la pérdida de la naturaleza evaluando y priorizando, comprometiéndose, midiendo y valorando, actuando, transformando, divulgando e informando sus impactos y dependencias de la biodiversidad.

Para Colombia, como tercer país más biodiverso del mundo, pero a la vez como uno de los más vulnerables al cambio climático, con innegables escenarios de transformación social y ecológica, se requiere diseñar, planificar y poner en marcha nuevas herramientas, soluciones y espacios posibles para que el agua y la biodiversidad se conviertan en ejes de desarrollo de proyectos y nuevos negocios, ciudades, paisajes rurales, industrias y agroindustrias.

En la ANDI creemos que es posible conciliar estas agendas con el desarrollo económico y social, y con la generación de empleo y competitividad. Desde ahí hemos promovido la creación del Centro Nacional del Agua y la Biodiversidad (CNAB), un área transversal que toma asiento en este gremio multisectorial para promover buenas prácticas, generar soluciones e impactar positivamente a través de la implementación de políticas y acciones empresariales, en la adecuada gestión de la naturaleza con una visión de desarrollo sostenible.

Desde el CNAB, una de las primeras tareas ha sido tejer nuevas redes de aliados académicos, institucionales, comunitarios y de cooperación, que le permitan al empresariado colombiano conectarse con nuevas soluciones, crear nuevos modelos de gestión empresarial y llegar a los territorios con apuestas colectivas, corresponsables y de diálogo. Desde esa mirada se avanza en: 

• Elevar la contribución empresarial a las áreas protegidas. Articulando líderes empresariales se han logrado movilizar cerca de 7.000 millones de pesos para las áreas protegidas del país (70 % de inversión privada de Parques Nacionales entre 2016 y 2021), sin contar los aportes a áreas protegidas regionales y locales. 

• Gestión de conocimiento y datos abiertos sobre biodiversidad. De la mano con el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia se han sumado 31 empresas a compartir datos abiertos, logrando superar el millón de nuevos registros biológicos para el país en tan solo dos años; un ejemplo de transparencia y democratización de la información. 

• “Biodiversidad y desarrollo”, acuerdos regionales por el agua y la biodiversidad. A través de esta iniciativa que opera en el Putumayo, la sabana de Bogotá y el Caribe (Bolívar, Córdoba y La Guajira), la ANDI ha logrado con sus socios —Parques Nacionales, institutos de investigación y aliados regionales— orientar al sector privado en la planificación, la gestión de proyectos, la ciencia participativa y el diálogo multiactor. En estos esquemas público-privado-comunitarios se destaca en 2022 la puesta en marcha de un estudio pionero en los ríos Caquetá y Putumayo, que contará con una inversión de más de 3.000 millones de pesos. 

• Vinculación ANDI a Business for Nature. El CNAB se suma a la coalición global que reúne a más de 70 organizaciones seleccionadas para amplificar el liderazgo empresarial frente a la agenda 2030 en acuerdos internacionales y promover los altos estándares. 

• Soluciones de manejo de aguas residuales para comunidades en áreas rurales. Junto con la Universidad Antonio Nariño y la empresa privada se implementan unidades tecnológicas innovadoras que incluyen biodigestores anaerobios y fotobiorreactores para el tratamiento de aguas residuales con subproductos para los hogares, como biofertilizantes y biogás. 

• Escalamiento de la huella de agua. El CNAB, de la mano con la Cooperación Suiza Cosude, emprenderá una nueva etapa del programa “El Agua nos Une” para la gestión corporativa del agua, integrando nuevas empresas, sectores y regiones, y promoviendo una comunidad de práctica en América Latina 2022-2025.

Cada una de estas apuestas reconoce la necesidad de lograr acuerdos, promover un diálogo informado, materializar acciones en los territorios medibles y sostenibles, conectar ciencia-empresa y contribuir a una nueva economía de la naturaleza.